Wednesday, March 20, 2013

A Journey and Encounters Along the Way –Moving Toward Action on the Drug War

By Kathryn Burns, WFP Mexico Delegation 2012

It was the middle of 2012 and I realized that though I still loved what I’d been doing for 25 years, something was missing. Months later, out of the blue, something I once read popped into my mind: “When you match a passion/interest with a desire to contribute to the greater good, there you will find satisfaction in living.”

My passionate interest: Mexico was a magical place in 1965 when, at 19, I lived in Saltillo, Coahuila with a family for the summer to attend a Spanish immersion program. As an untraveled New Englander, I was enraptured by the beauty of the place: its uniquely blue skies; its warm, yet mountain-clean air.

I found the people to have an otherworldly sweetness, a graciousness and generosity I’d never encountered before. I was completely enchanted. I went back a few times over the years, once to see the conversation partner I had been assigned to by the school get married, and once to bring my husband and toddler to share what I had experienced with them.

Eighteen years later, I moved from New York City to San Diego, CA and enrolled in a Master’s Program, which pioneered the training of counselors in multi-cultural competence. Following graduation, I landed a job working with Mexican immigrant women &children. Still interested…

Yet another 20 years later, after having moved back to New York, I had the good fortune to work again with Mexican immigrants. But what I heard from them was heartbreaking and devastating. Was this the country I had grown to love? I was told that whole communities had been taken over by the drug enterprises or corrupt military officials; torture was not unusual; there were thousands of orphans and other victims of the Drug War; human rights violations were rampant; the murder rate had skyrocketed; there was a category called, “the disappeared” for all those victims whose actual fate was still unknown; and known criminals and their allies had total impunity, not only in the military but at all levels of government.

It all felt incredibly personal to me, and worse, I felt impotent. Only later did I realize just how personal it felt. When you match a passion/ interest with a desire to contribute….

Understand before doing. Here’s how it went. My spouse, Jean, and I traveled to Mexico City this past September with a Witness for Peace Delegation to study the Drug War, the effects of the Merida Initiative, the fallout from NAFTA and the mechanisms of U.S. involvement, both covert and overt. In last week’s blog, our delegation coordinator Keri Zehm described how we learned and what we learned during the delegation. My strongest take away: don’t just stand there, do something.

On our side of the border we must speak out and act, not only to support our neighbors to the south, but also to help educate our own citizens so we can withdraw our support for militarizing Mexico and withdraw from any activity that contributes to violence, the decimation of a rich culture, and the destruction of hope for generations of its youth.

Though we might feel as though, “You can’t fight Uncle Sam,” as an individual, we can join in solidarity with others who have become part of the solution, working for peace and justice and defending human rights.

There are things we can do, or do a little more of. The WFP website lists many ways to get involved and here are some others:
  • Start your own Drug War reading campaign and don’t stop until you find as specific issue or aspect that ‘gets to you,’ then 
  • Seek out a group or existing endeavor that is addressing it. If you don’t find one, start one. WFP staff is helpful. 
  • Check the WFP Facebook page and website twice a week or more. You can remain current and learn about actions you can take. 
  • Get on the WFP action alert list, and on other organizations’ lists. 
  • Draft a good ‘educational marketing’ letter so you have it on hand to modify as seems fit. 
  • Email it to legislators and other policy makers. 
  • Take a friend to lunch and tell them what you’ve learned. It helps to have some stats and facts to support your mini-talk. Ask what they would be willing to do join in the efforts. 
  • Invite friends to a party at your house, tell what you’ve learned and use pictures, slides or a solidarity movie to support it. 
  • Find a WFP delegation that appeals to you and apply. It will be an unforgettable experience and will inform your ‘next steps.’ 
I’m not so broken hearted as I was seven years ago. It seems my passion has found its place: in solidarity and in action.



Un Viaje y los Encuentros en el Ccamino: Hacia la Acción en contra de la Guerra contra las Drogas
Por Kathryn Burns, APP Delegación a México 2012

A mediados del 2012 me di cuenta que aunque amaba el trabajo que he venido haciendo desde hace 25 años, me faltaba algo. Meses después, de repente me acordé de algo que leí una vez: “Cuando tú unas una pasión o interés con un deseo de contribuir algo para el bien mayor, allí encontrarás satisfacción en la vida.”

Mi interés apasionante: México fue un lugar mágico en 1965 cuando yo, a los 19 años, viví en Saltillo, Coahuila con una familia durante el verano como parte de un programa de inmersión del español. Como una persona de New England que nunca había viajado, estaba fascinada con la belleza de aquel lugar: su cielo únicamente azul; su aire caliente pero fresco de las montañas.

Encontré que la gente tenía una dulcera especial, una gracia y una generosidad que nunca había visto antes. Estaba completamente encantada. Volví un par de veces tras los años, una vez para asistir a la boda de mi compañera de conversación del programa, y una vez para llevar a mi marido y mi hijo para compartir mi experiencia allá con ellos.

Dieciocho años después, me mudé de la Ciudad de Nueva York a San Diego, CA para un programa de maestría, el cual fue innovador en el entrenamiento de la competencia cultural en la consejería. Después de la graduación conseguí un trabajo con mujeres e niños/as inmigrantes mexicanas. Todavía interesada…

Otros veinte años después de haber regresado a Nueva York, tenía la buena fortuna de trabajar otra vez con inmigrantes mexicanos. Pero lo que escuché de ellos fue conmovedor y triste. Era ese mismo país al que me enamoré? Me dijeron que comunidades enteras habían caído en el control de los narcotraficantes o funcionarios militares corruptos; la tortura era común; habían miles de huérfanos y otras víctimas de la Guerra contra las Drogas; vulneraciones de los derechos humanos eran cotidianos; la tasa de asesinatos había subido; existía una categoría de “desaparecidos” para esas víctimas de cuyos destinos nadie sabía; y criminales conocidos y sus aliados tenían impunidad total, no solamente en el ejército, sino entre todos los niveles del gobierno.

Todo eso me tuvo un impacto muy personal, y aun peor, me sentí impotente. Luego me di cuenta que tan personal fue el impacto. Cuando tú unas una pasión o interés con un deseo de contribuir.

Entender antes que hacer. Así fue: Mi marido, Jean, y yo viajamos a la Ciudad de México el septiembre pasado con una delegación de Acción Permanente por la Paz para estudiar la Guerra contra las drogas, la Iniciativa Mérida, los efectos de NAFTA y los mecanismos del involucramiento de los Estados Unidos, tanto abiertos como encubiertos. En el blog de la semana pasada, nuestra coordinadora de la delegación, Keri Zehm, describió como y que aprendimos durante la delegación. Mi lección mas fuerte: no te quedes parada; haz algo.

En nuestro lado de la frontera debemos de hablar y actuar, no solamente para apoyar a nuestros vecinos al sur, sino para también educar a nuestros propios ciudadanos para que podamos terminar el apoyo para la militarización en México y acabar con cualquier actividad que contribuya a la violencia, la aniquilación de una cultura rica y la destrucción de la esperanza para generaciones de jóvenes.

Aunque quizás nos sentamos como, “No se puede ganar al Tío Sam,” como individuos , podemos estar en solidaridad con quienes se han hecho parte de la solución en trabajar por la paz y la justicia y defender los derechos humanos. Hay cosas que podemos hacer, y de algunas de estas podemos hacer mas. El sitio de Acción Permanente por la Paz tiene varias maneras de involucrarse y aquí están unas otras:
  • Empezar tu propia campaña de lectura sobre la Guerra contra las drogas y no pares hasta que encuentres un tema especifica que te interese, luego 
  • Buscar un grupo o campaña que aborda ese tema. Sí no encuentras ninguna, comiénzala. Acción Permanente por la Paz ayuda con eso. 
  • Revisar el sitio de Facebook y el sitio web de APP para ponerte al día y aprender sobre acciones que puedes tomar. 
  • Inscribirte en la lista de alertas de acciones de APP y también de otras organizaciones 
  • Escribir un borrador de una carta tipo “informe educacional” para tenerla lista para editar y usar para varias audiencias. Enviarla a legisladores y otros políticos. 
  • Invitar a un/a amigo/a a almorzar para decirle lo que has aprendido. Es bueno tener algunas cifras y hechos que apoyan tus puntos . Preguntarle de que manera estaría disponible a ayudar. 
  • Invitar a sus amigos/as a una fiesta en su casa, decirles lo que has aprendido usando fotos y películas para demostrarlo. 
  • Encontrar una delegación de APP que te parece interesante y postularte. Será una experiencia inolvidable y te ayudara en informarte de tus próximos pasos.
No tengo el corazón tan roto como lo tenía hace unos años. Parece que mi pasión ya ha encontrado su lugar: en la solidaridad y la acción.

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