Monday, September 12, 2016


Los sonidos del silencio

Al conmemorarse los seis meses del asesinato de Berta Cáceres, los y las hondureñas exigen justicia.



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En la mañana del 2 de septiembre, 2016, el equipo internacional de Acción Permanente por la Paz en Honduras subimos la escarpada escalera de La Gruta, una iglesia contemplando el pueblo rural de montaña de La Esperanza, Intibucá, donde hace seis meses Berta Cáceres fue asesinada en su recámara.

En medio de serias amenazas e intimidaciones, la organización que ella co-fundó, El Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH), arregló una serie de eventos para conmemorar el aniversario de su asesinato. Lo más prominente, realizó una movilización por las calles de La Esperanza lo cual comenzó en los meros escalones donde centenares de líderes y enlutados habían congregado el día en que su comunidad la enterraron.

Cuando llegamos, vimos solamente un puñado de lo que se convertiría en cientos de manifestantes provenientes de diversas organizaciones de la sociedad civil de todo Honduras. Al principio, sin embargo, fuimos recibidos por una banda de marcha compuesta de alumnos y alumnas locales, acariciando una melodía que, flotando encima la percusión polirítmica, nos parecía vagamente conocida. Después un momentico, la identificamos como la inconfundible y pertinente gran éxito de Simon & Garfunkel, “El Sonido del Silencio.”



Aunque dudamos que la banda había tenido la intención, nos parecía una forma particularmente apropiada para iniciar una manifestación nacida de la frustración acumulada de un pueblo enfrentando una chusma de silencios: desde el sistema de justicia hondureña; a los arquitectos de la política exterior estadounidense; hasta las corporaciones transnacionales, las cuales muchas consideran cómplices en el asesinato de Cáceres.

“Después de seis meses del asesinato de Berta Cáceres,” gritaron los jóvenes integrantes del Paso a Paso, un programa socio-educativo con sede en San Pedro Sula para adolescentes en riesgo, “¡Exigimos justicia!”

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Paso a Paso representó una de las varias organizaciones que participaron en la movilización. El COPINH también fue acompañado por otro socio asociado de Acción Permanente por la Paz, la Organización Fraternal Negra de Honduras (OFRANEH), una organización de base de justicia social para la defensa de los derechos de las indígenas negras garífuna de la costa norte de Honduras. Sosteniendo una gran pancarta anunciando, “¡OFRANEH está presente!” el grupo desempeñó un papel eminente durante las acciones, reafirmando su compromiso solidario, que ya lleva décadas, con el COPINH.

Todos y todas de los representantes de una delegación considerable de Casa del Pueblo, un creciente movimiento populista sampedrano, llevaban camisetas blasonadas con la letra de una canción que reemplazaría el silencio en nuestra mente: “Berta no se murió, Berta se hizo millones, Berta soy Yo...!”

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“¡Exigimos justicia!”


Después de las organizaciones antes mencionadas se habían reunido en La Gruta, los y las manifestantes iniciaron su marcha por las calles de La Esperanza. A ellos se unieron allí - y cada vez más a medida que la movilización se avanzaba - por los residentes locales y otras. En la parte delantera de la línea era una camioneta pick-up que lleva un micrófono y altavoces, a través del cual los miembros del COPINH levantaban consignas y canciones, así como reproducía clips - todavía profundos y oportunos - de los discursos de la bienamada Berta.
Un canto recurrente que resonó fuertemente con los manifestantes, así como los espectadores asumieron una llamada y respuesta:

“¿Están cansadas?”
“¡No!”
“¿Tiene miedo?
“¡No!”
“¿Entonces…?”
“¡Adelante! ¡Adelante! ¡Que la lucha es constante!”

La marcha se detuvo por algún tiempo en frente del edificio municipal, donde los y las integrantes de la OFRANEH se reunieron en la entrada del predio y condujeron una ceremonia invocando a los espíritus de sus antepasados a través de los tambores y el humo. Los miembros de la policía y el ejército llegaron, pero la manifestación continuó con toda tranquilidad y sin incidentes, y el COPINH tuvo la oportunidad de compartir un extracto de Cáceres reconociendo que la policía rasos son los "hermanas y hermanos" del movimiento.

De allí, la marcha se vertía por el pasillo principal de la ciudad hacia las afueras de Intibucá parando en el palacio de justicia, donde los sonidos del silencio judicial fueron interrumpidos por los gritos para la justicia desde una multitud unificada. Las y los manifestantes se aglutinaron en frente del juzgado, algunas sentadas alrededor del perímetro, para escuchar los discursos de los y las representantes de las diversas organizaciones presentes. Llegaron las patrullas de la policía y el ejército, armadas y en espera de una confrontación que nunca arribó.

A pesar de que los altavoces representaban una amplia y diversa sección transversal de la sociedad civil hondureña, el mensaje resonaba bien claro: justicia para Berta Cáceres, el fin de la impunidad, el fin de la militarización, y el respeto de los derechos humanos y para quienes que los defienden.

“Entonces, adelante!”

Una pregunta recurrente durante las delegaciones en Honduras y los eventos continentales en los EEUU, se va de siguiente manera: ¿Qué es lo que yo puedo hacer para ayudar? Este fin de semana pasada, el COPINH y varios miembros de la comunidad de Río Blanco nos hablaban sobre la alta importancia del proyecto de ley HR 5474 "La ley Berta Cáceres de los derechos humanos en Honduras," que suspendería de forma inmediata la ayuda militar para el gobierno de Honduras hasta que, entre varios estipulaciones, se esclarezca el caso de Berta. Por lo tanto, sugerimos encarecidamente que llame a su representante ahora a instar a él o ella que co-patrocine la ley.


Una vez que haya hecho eso, suscríbete a este blog, síganos a Witness for Peace en Twitter y Facebook para actualizaciones oportunas, considere acompañarnos en una próxima delegación (o el patrocinio para alguien más), y considere convertirse en un/a donante sostenible para ayudarnos a mantener nuestra presencia en Honduras, y todos nuestros otros sitios.

Pa’lante,
Bryan y Ryan
Equipo Internacional de Honduras
Acción Permanente por la Paz


The Sounds of Silence
Commemorating the six-month anniversary of the assassination of Berta Cáceres, Hondurans demand justice.

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On the morning of September 2nd, 2016 the Witness for Peace Honduras International Team climbed the steep staircase of La Gruta, the church overlooking the rural mountain town of La Esperanza, where six months earlier Berta Cáceres was assassinated in her home. Amidst ongoing threats and intimidations, the organization she co-founded, The Civic Council of Popular and Indigenous Organizations (COPINH). organized a series of events to commemorate the six month anniversary of her assassination. Most prominently, they held a march through the streets of La Esperanza which began on the very steps where hundreds of leaders and mourners gathered on the day her community buried her body.


When we arrived, we saw only a smattering of what would become hundreds of protesters from various civil society organizations throughout Honduras. We were greeted, however, by a marching band of local schoolchildren playing a melody that, piercing through polyrhythmic percussion, struck us as vaguely familiar. After a moment, we identified the melody as the unmistakable and apropos Simon and Garfunkel classic, “The Sound of Silence.”






While we doubt that the youth band intended it, it struck us a particularly appropriate way to commence a march born from the compounded frustration of a people confronted by a multitude of silences: from the Honduran justice system, U.S. foreign policymakers, and the transnational corporations which many view as complicit in Cáceres’ murder.

“After six months since the assassination of Berta Cáceres,” chanted young participants from Paso a Paso 1, a San Pedro Sula-based educational program for at-risk youth, “we demand justice!”


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Paso a Paso represented one of many organizations present for the demonstration. COPINH was also joined by another Witness for Peace partner, the Black Fraternal Organization of Honduras (OFRANEH,) the grassroots social justice organization defending the rights of the Black Indigenous Garífuna from the north coast of Honduras. Bearing a large banner declaring “OFRANEH is Present!” the group played a prominent role throughout the demonstration, reaffirming its decades-long solidarity with COPINH.   


The members of a substantial delegation from Casa del Pueblo2, a growing populist movement also based in San Pedro Sula, all wore t-shirts emblazoned with the lyrics of a song that would replace the sound of silence in our minds: “Berta hasn’t died, she’s become millions. Berta is me!”


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“Exigimos justicia”3

After the above-mentioned organizations had gathered at La Gruta, the demonstrators began their march through the streets of La Esperanza. They were joined there - and increasingly as the march went on - by local residents and others. At the front of the line was a pick-up truck carrying a microphone and speakers, through which COPINH members led chants and songs, and played clips of Berta’s still profound and timely speeches.


One recurring chant that resonated strongly with the demonstrators as well as onlookers took on a call-and-response:


“Are you tired?”
“No!”
“Are you afraid?
“No!”
“And so…?”
“Onward! Onward! The struggle is ongoing!”


The march stopped for some time at the municipal building, where members of OFRANEH gathered at the building’s entrance and led a ceremony invoking the spirits of their ancestors through drums and smoke. Members of the police and army arrived, but the demonstration continued peacefully and without incident, and COPINH took the opportunity to play an excerpt of Cáceres acknowledging that the rank and file police are the “hermanas y hermanos4 of the movement.


From there, the march poured down the main corridor of town to the outskirts of Intibucá stopping at the local courthouse, where the sounds of judicial silence were disrupted by the crowd’s unified cries for justice. The protesters gathered in front of the building, some taking seats around the perimeter, to listen to speeches from representatives of the various organizations present. Police and military patrols pulled up, armed and awaiting a confrontation that never came. Although the speakers represented a broad and diverse cross-section of Honduran civil society, the message was clear throughout: justice for Berta Cáceres, an end to impunity, an end to militarization, and respect for human rights and those who defend them.


“Entonces, adelante!”5



A recurring question at Witness for Peace speaker’s events, and on Witness for Peace delegations, is “what can I do to help?” Some time during the events this past weekend was spent discussing the importance to COPINH and others of HR 5474, the Berta Cáceres Human Rights in Honduras Act. We encourage you to call your representative now to ask him or her to co-sponsor the act.



Once you’ve done that, subscribe to this blog, follow Witness for Peace on Twitter and Facebook for updates, think about coming on an upcoming delegation (or sponsoring someone else’s visit), and consider donating to help us maintain our presence in Honduras, and all of our other sites.


Pa’lante,
Bryan and Ryan
Witness for Peace Honduras IT



1 "Step by Step" in English
2 "The People's House" in English
3 "We demand justice!" in English
4 "sisters and brothers" in English
5 "And so...onward!" in English




Friday, August 19, 2016

Cómo las políticas internacionales estadounidenses y la guerra contra el narcotráfico contribuyen a la violación de los derechos humanos en México

Matt Wuerker es un caricaturista politico en Politico

Una crítica sobre los abusos cometidos por el gobierno Mexicano contra su propia gente requiere un análisis crítico de las políticas internacionales estadounidenses en México. L@s mexican@s han sido y continúan siendo afectad@s irrevocablemente por la política neoliberal que busca dar rienda suelta a las compañías transnacionales. También continúan sobreviviendo a la represión del Estado mexicano cuando usan su derecho de manifestación contra la usurpación de sus tierras y otros abusos del gobierno, como las desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales. Los Estados Unidos ha jugado un papel fundamental en la promoción de una agenda neo-liberal global, e incluso en la guerra contra el narcotráfico, los cuales han tenido efectos negativos en México. 

 Un ejemplo concreto de las violaciones de los derechos humanos por parte del gobierno mexicano, es la represión contra el FNLS (Frente Nacional de Lucha por el Socialismo), una organización de base cuyos miembros incluyen campesinos, estudiantes y ancianos de diferente estados de México. Esta organización es económicamente e ideológicamente independiente, ya que no aceptan dinero ni del gobierno ni de partidos políticos. Tiene el apoyo completo de  diferentes comunidades indígenas que tienen su propio sistema gubernamental. Se enfocan en la defensa de la tierra y territorio, la educación, el trabajo, la vivienda. La organización exige la presentación con vida de desaparecidos, libertad a los presos políticos, juicio y castigo a los responsables de crímenes del estado, y un alto a crímenes estatales contra los mexicanos.

Simon Kneebone es un  caricaturista politico

El FNLS pone especial atención a la negativa del gobierno respecto a las peticiones de las comunidades indígenas para tener el reconocimiento legal de sus tierras comunales. El FNLS opina que esta negativa es una táctica para que se puedan dar concesiones de tierra a compañías transnacionales. Antes de que NAFTA se implementara, el gobierno hizo cambios constitucionales a las leyes sobre la tierra comunal indígena y los derechos de venta, en 1992. Desde que en 1994 se autorizó el Tratado de Libre Comercio de América del Norte TLCAN (o NAFTA por sus siglas en inglés), muchos ejidos han sido privatizados y se han dado a compañías transacionales por medio de concesiones. En muchos casos, el gobierno Mexicano ignora leyes internacionales sobre la consulta previa, los cuales de facto dictan que toda la comunidad sea consultada cuando se trata algún asunto relacionado con sus tierras comunales.  Las compañías transnacionales han podido entrar a las comunidades por medio de concesiones de tierra que el gobierno mexicano ha otorgado sin el consentimiento del pueblo. Un miembro de la comunidad menciono: “Vivimos todos los días con la amenaza de que el gobierno federal venga y nos quite nuestras tierras.” Chiapas es un estado donde tres cuartas partes  de la tierra han sido concesionadas a compañías de Estados Unidos, Canadá y Europa. Por otro lado, si las comunidades indígenas no tienen el reconocimiento legal de sus tierras comunales, es posible que no tengan acceso a fertilizantes u otros apoyos gubernamentales para los campesinos. Las compañías transnacionales también entran a las comunidades y destruyen la productividad de la tierra, muchas veces contaminando el agua, causando pobreza y desplazamiento mayormente en la población indígena, quienes se encuentran sub-representados social y políticamente en México.   

 Las comunidades indígenas que se han opuesto a las concesiones han sido reprimidas por medio de  diversos métodos por parte del gobierno. En el caso del FNLS, han sufrido ejecuciones extrajudiciales y desapariciones forzadas. Un ejemplo es el ataque paramilitar contra Héctor Santis López, quien fue detenido, torturado, y asesinado el 29 de septiembre del 2015. Otros miembros del FNLS explican que el cuerpo de Héctor estuvo tres días en la carretera bajo la lluvia. El estar expuesto a los elementos ambientales causó que la mayoría de sus heridas se borrasen; sin embargo, los huesos de Héctor completamente rotos, permanecieron como prueba. También Fidencio Gomez Santis fue desaparecido  el 5 de marzo del 2016. Fidencio asistió a un evento en la ciudad de México, en el cual se exigía justicia para  Héctor Santis López. Cuando se disponía a  regresar a Chiapas, fue desaparecido. El FNLS afirma que estos paramilitares tienen el aopyo de Manuel Velasco Coello, el gobernador de Chiapas.

 Adicionalmente, y aparte de la agenda neoliberal Estadounidense, la guerra contra el narcotráfico ha contribuido a actos violentos que ponen en riesgo a l@s defensor@s de los derechos humanos en México. En el 2007, el congreso estadounidense aprobó el Plan Mérida o Merida Initiative, una iniciativa binacional para combatir el narcotráfico que le daría a México casi 2.5 mil millones de dolares para la compra de armas de fuego y entrenamiento a policías y militares mexicanos. Hasta noviembre del 2015, el congreso estadounidense había dado casi 1.5 mil millones de dólares al gobierno mexicano, y la administración de Obama ha pedido 119 millones de dólares. El gobierno estadounidense continua a proveer apoyo apesar de los abusos a los derechos humanos que se han documentados. El FNLS reivindica que los grupos paramilitares no actúan solos; sin embargo, reciben dinero y entrenamiento por parte de las fuerzas militares, y fondos por parte del gobierno federal. Ha habido 120 casos de desaparición forzada y 60 ejecuciones extrajudiciales(desde 2006-2015), y 800 detenciones arbitrarias desde que Enrique Peña Nieto subió al poder. Comité Cerezo, y otras organizaciones de justicia social como el FNLS, confirman que el gobierno mexicano también usa la guerra contra el narcotráfico como pretexto, insinuando que muchos de las y los defensores de derechos humanos que son desaparecidos o muertos, estaban involucrados con narcotraficantes. También comentan que el gobierno mexicano ha usado recursos como la policía, fuerzas militares, medios de comunicación, y prisiones de alta seguridad para castigar a l@s defensor@s de derechos humanos. 

 Un caso de represión del Estado sucedió el 7 de noviembre del 2015, contra Jesús Hernández Reyes Ruiz, Rubicel Hernández Garcia y Matías Flores. Estos miembros del FNLS fueron víctimas de un intento de ejecución extrajudicial en la delegación Iztapalapa, Ciudad de México. Jesús, Rubicel y Matías acababan de asistir a un evento para denunciar los actos de desaparición y represión por parte del estado contra comunidades protegiendo sus tierras. Un individuo balaceó a las 3 víctimas, quienes fueron trasladados al hospital. Rubicel ahora se encuentra permanentemente discapacitado, en silla de ruedas por un balazo en el tórax. Cuando se investigó el incidente, el sospechoso no apareció en ninguna de las más de 60 cámaras de seguridad en la zona. Adicionalmente, minutos antes y después del incidente, la cámara en la calle estaba enfocada hacia el lugar de los hechos, pero durante el incidente, apuntó a otras partes de la calle. Jesús, Rubicel, y Matías sostienen que el ejecutor fue un agente del ejército o la policía federal mandado por el Estado, para intimidarlos como individuos y a su organización, el FNLS, por denunciar violencia por parte del Estado. Recientemente, FNLS documento el caso de una comunidad indígena en Chiapas, que fue atacada el 11 de Agosto del 2016. La comunidad dice que fue un grupo paramilitar financiado por el estado que los balearon con armas de fuego calibre AK 47. 
Khalil Bendib es un caricaturista politico en OtherWords

Los estadounidenses necesitamos educarnos sobre la política exterior que nuestr@s representantes están apoyando con nuestros impuestos. El cambio de políticas exteriores estadounidenses es necesaria para que nuestros impuestos dejen de contribuir a la explotación y represión por parte del gobierno en México. 

De la manera más solidaria, llamamos a la comunidad de Estados Unidos para exigir un alto a la Iniciativa Mérida. Contacta a tu representante hoy y dile que NO APOYE el Plan Mérida, y que se pronuncie EN CONTRA DE LA APROBACIÓN del Tratado de Asociación Transpacífico (TPP). 

Nota: Este artículo fue basado en parte, en una entrevista hecha por el equipo de WFP México con miembros del FNLS y una comunidad indígena en Chiapas el 24 de Julio del 2016.