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Wednesday, October 23, 2013

Séptimo Festival de la Milpa: Comunidades Indígenas en Resistencia




Tres meses antes del aniversario número 20 del TLCAN me encontraba en un viejo bus escolar viajando por la Sierra Juárez en Oaxaca, México. El paisaje era increíblemente hermoso. Mientras el bus se desplazaba por las curvas de la carretera podía ver la vegetación densa y verde de las montañas, que parecían interminables.

La flora y la fauna de la Sierra Juárez se han preservado de esta manera porque tienen unos aliados muy poderosos: las personas indígenas que han peleado durante siglos para proteger su territorio, su cultura, su manera de vivir, y a la madre naturaleza. Una nube de mariposas, indicadora de la vasta biodiversidad de la región, me recibió cuando llegué a Santa Gertrudis.

Viajé a Santa Gertrudis para participar en la Séptima Feria de la Milpa, un evento organizado por la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez (UNOSJO). Durante el evento, participantes de Guatemala, Honduras, Brasil, y México discutieron maneras de proteger el territorio y las semillas nativas.

Me llené de inspiración cuando los organizadores comunitarios y los campesinos hablaron acerca de sus experiencias de resistencia, y cuando compartieron su análisis y sus conocimientos con los demás. Los miembros de estas comunidades perseveran a pesar de los esfuerzos del gobierno mexicano y de las compañías transnacionales para transformar el campo mexicano en algo que puedan explotar y de lo que se puedan lucrar más fácilmente.


La transformación del campo mexicano


La mayoría de las personas que trabajan el campo en México son parte de grupos indígenas marginalizados. Históricamente han cultivado comida para sus familias en pequeñas parcelas y usando tecnologías sustentables que se transmiten de generación a generación.


 

Desde que se aprobó el TLCAN, los programas de agricultura del gobierno han apoyado a corporaciones y transnacionales en lugar de apoyar a los campesinos, quienes al no poder competir se ven en una situación de más pobreza y migración forzada a los Estados Unidos.

El gobierno mexicano está trabajando con varias compañías estadounidenses (Monsanto, Dow, Pioneer, DuPont, etc.) para transformar la agricultura mexicana en un sistema de exportación y monocultivos que sea dependiente de agroquímicos y semillas transgénicas o híbridas.

El ideal neoliberal es que las personas produzcan comida para vender (no para autoconsumo) y que compren productos del mercado global (producidos por las transnacionales). Esto se logra al crear las condiciones para que sea más caro cultivar comida que comprarla, o al imponer programas gubernamentales con los cuales los campesinos se vuelven dependientes de los insumos producidos por las transnacionales. Estas situaciones terminan con  las prácticas tradicionales que han permitido que las comunidades indígenas sean autosuficientes y sustentables por siglos.

Los campesinos indígenas que quieren defender sus semillas y su sistema tradicional de cultivo tienen que pelear contra esta clase de programas de gobierno y contra
campañas mediáticas a nivel nacional. La lucha más emblemática a este sistema en México, ha sido la lucha para defender el maíz nativo.

En defensa del maíz


El maíz fue domesticado en México hace miles de años y un gran porcentaje de la diversidad del maíz del mundo se encuentra en este país (solamente en el estado de Oaxaca hay 35 razas).

En 1998 el gobierno mexicano declaró un moratorio del cultivo de maíz transgénico, pero esta clase de maíz ya se distribuía a familias de bajos recursos por medio de un programa gubernamental de seguridad alimenticia que distribuía maíz estadounidense transgénico y barato.

En el 2001, Ignacio Chapela, un científico de la Universidad de Berkley, encontró maíz transgénico en la Sierra Juárez de Oaxaca. Probablemente la contaminación se dió cuando un campesino cultivó el maíz que obtuvo por medio del programa del gobierno sin saber que era transgénico.

En el 2005, la Ley de Bioseguridad de Organismos Genéticamente Modificados le abrió las puertas de México a los transgénicos. La ley, hecha para regular la cultivación de transgénicos, es tan beneficiosa para las multinacionales, que se le empezó a llamar la Ley Monsanto por todo el país.

En el 2008, por la primera vez en la historia de México, el gobierno autorizó el cultivo de maíz transgénico en varios estados del norte del país. El actual presidente de México Enrique Peña Nieto, autorizó el cultivo 250,000 hectáreas adicionales.

En todo este tiempo, los campesinos y grupos de la sociedad civil han estado peleando contra estas iniciativas. Sin su resistencia, los transgénicos probablemente serían la regla en las zonas rurales de México. Algunas de las preocupaciones relacionadas con los transgénicos son: los efectos de salud que puedan causar en los humanos, la contaminación de cultivos no transgénicos, la contaminación de las áreas de origen del maíz, la pérdida de diversidad genética que podría suceder si el maíz transgénico se vuelve el estándar, la dependencia de las comunidades rurales a las caras semillas transgénicas y agroquímicos, la perdida de sistemas tradicionales de producción, y los efectos de los transgénicos y agroquímicos en el medio ambiente.

La resistencia a los transgénicos ocurre diariamente, cuando campesinos o comunidades enteras se rehúsan a usar semillas que no sean nativas o cuando no usan agroquímicos. A veces esto significa que se tienen que abstener de participar en los programas del gobierno.

PROCAMPO, por ejemplo, es un programa de ayuda del gobierno creado para apoyar a campesinos que cultivan maíz. El programa distribuye vales que se pueden cambiar por semillas y otros productos agrícolas. Muchos campesinos de bajos recursos dependen de esta clase de programas para poder sembrar. Desafortunadamente los vales sólo se pueden usar para comprar semillas de maíz híbrido y paquetes tecnológicos que incluyen agroquímicos (la mayoría de los cuales son hechos en Estados Unidos).

Otro ejemplo es la Cruzada Contra el Hambre, uno de los programas principales de la administración de Peña Nieto. El programa es famoso por asociarse con corporaciones transnacionales y por distribuir comidas procesadas y poco saludables en las comunidades de bajos recursos (en lugar de promover comidas saludables). La iniciativa incluye el Programa de Agricultura de Autoconsumo en Oaxaca. Este programa tiene como objetivo dar ayuda a campesinos de Oaxaca que cultivan productos para autoconsumo. El modelo del programa es el mismo que el de PROCAMPO: los campesinos reciben “ayuda” por medio de semillas híbridas y agroquímicos.

Para aquellos que participan en los programas del gobierno no existe la opción de recibir semillas nativas o de recibir ayuda para cultivar maíz de una manera tradicional. Los programas hacen que sea más caro producir maíz nativo, y se aseguran de que los campesinos se vuelvan consumidores dependientes de semillas y tecnologías extranjeras.

Lea la declaración del Espacio Estatal en Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca acerca delPrograma de Agricultura de Autoconsumo en Oaxaca.

A pesar de la falta de apoyo del gobierno y de la presión para que participen en estos programas, los campesinos e indígenas siguen resistiendo.

En Julio, campesinos, organizaciones y activistas presentaron una demanda legal colectiva en contra de las autoridades federales y las compañías que han sido participes en la legalización y el cultivo de transgénicos en México. El 10 de Octubre un juez federal falló a su favor, suspendiendo todos cultivos y planes para cultivar transgénicos en México hasta que se resuelvan una serie de demandas relacionadas con el tema. Esto ha ofrecido esperanzas de que algún día los cultivos transgénicos serán permanentemente prohibidos en el suelo mexicano. ¡La lucha sigue!

En la Feria de la Milpa escuché a muchas personas hablar acerca de las posibles soluciones para los problemas del campo: que el gobierno apoye el uso de las semillas nativas y las técnicas de cultivo ancestrales, que se valore y se apoye el conocimiento indígena, y que se mejoren las técnicas de producción de una manera respetuosa con el medio ambiente y la manera de vida indígena.

Al recordar las caras y las voces de los campesinos que conocí en Santa Gertrudis, pienso en todas las personas en los Estados Unidos que están peleando batallas muy parecidas en contra de los transgénicos, los monocultivos, y los agroquímicos. En Estados Unidos la gente tiene la responsabilidad adicional de hacer que su gobierno y las compañías estadounidenses se hagan responsables por su papel en la implementación de tantas políticas neoliberales que afectan a los países del sur. Mientras trabajamos juntos, de manera transnacional, me siento segura de que podremos ganar esta pelea.



 

¡Involúcrate!

Más información:


Organizaciones Campesinas Rechazamos el “Programa de Agricultura de Autoconsumo en Oaxaca”

El Programa atenta contra la agricultura campesina, las razas y variedades nativas de maíz, además de dañar el ambiente y la salud.

Hacemos un llamado al Lic. Enrique Pena Nieto, Presidente de la República, al Lic. Enrique Martínez y Martínez, Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación, al Lic. Teodulo Manuel García Corpus, Delegado Estatal de Sagarpa, Oaxaca y les expresamos lo siguiente:

Como parte de la Cruzada contra el Hambre el gobierno impulsa a nivel nacional el programa de “Agricultura de autoconsumo en apoyo a pequeños productores de maíz de hasta tres hectáreas”, en 1,122 comunidades, ubicas en 50 municipios del estado de Oaxaca.

El apoyo a la agricultura de autoconsumo es muy importante para garantizar la seguridad alimentaria de las familias y fortalecer la soberanía alimentaria del país. De acuerdo a datos de la Sagarpa al menos 8 millones de toneladas de maíz (cerca del 30 por ciento de la producción nacional) no entran a los mercados ya que se destinan al consumo humano y animal en las comunidades en las que se producen.

El programa de agricultura de autoconsumo en Oaxaca plantea otorgar el equivalente a $2,200 pesos por hectárea, con un límite máximo de 3 hectáreas por productor que se entregarán en insumos: semillas híbridas o criollas mejoradas, fertilizantes químicos o biofertilizantes, plaguicidas, herbicidas y silos metálicos, que deben comprarse a los proveedores de agroquímicos certificados.

Por lo anterior consideramos que:
  1. Este tipo de subsidios debilitan la agricultura de autoconsumo al aumentar la dependencia de los campesinos a los insumos externos, que en este momento se otorgan de manera gratuita, pero después deberán ser pagados. El programa beneficia más a las empresas productoras de agroquímicos, semillas e implementos agrícolas, que a los campesinos a quienes se destinan.

  2. En muchas de las comunidades y municipios elegibles por el Programa los campesinos mantienen y conservan las semillas de razas nativas antiguas y variedades de maíz endémicas, adaptadas a las particulares condiciones ecológicas de cada región. El Programa provocará la pérdida de la diversidad de razas y variedades de maíz nativas que existen en el estado. Las semillas campesinas serán desplazadas por semillas homogéneas, híbridas o criollas mejoradas, que en muchos casos no podrán adaptarse a los nichos ecológicos, ni resultarán en mejores rendimientos. Además estudios científicos han documentado casos de contaminación transgénica de lotes de semillas comerciales, certificadas o declaradas que venden las compañías como híbridas convencionales o centros de mejoramiento.

  3. El trabajo de mejoramiento de las semillas nativas que realizan los campesinos no es reconocido ni apoyado por el Programa. Los conocimientos campesinos sobre las semillas corren el riesgo de perderse al aceptar dejar de sembrar las semillas propias y optar por las variedades comerciales. Además la cocina oaxaqueña considerada patrimonio de la humanidad, depende de la existencia de la diversidad de variedades nativas.

  4. En muchas de las comunidades los campesinos utilizan técnicas tradicionales y también agroecológicas que les permiten obtener una producción de alimentos sanos, nutritivos y de buena calidad. El Programa fomenta una agricultura que tiene como base el uso de paquetes tecnológicos, con alto contenido de fertilizantes y plaguicidas químicos, que disminuirá la calidad nutricional del maíz que es nuestro principal alimento.
Rechazamos el programa de Agricultura de autoconsumo. Apoyo a pequeños productores de maíz de hasta 3 hectáreas, debido a que amenaza la diversidad de razas y variedades nativas de maíz, pone en riesgo la alimentación y la salud de las comunidades, poluciona el ambiente, aumenta los factores que provocan la crisis climática, atenta contra la cultura y destruye la economía campesina. 

Solicitamos al gobierno abrir una alternativa a este programa en el estado de Oaxaca que promueva el mejoramiento campesino y la siembra de las razas y variedades nativas de maíz, fomente las técnicas de agricultura tradicional y agroecológica con base en insumos producidos localmente y garantice la alimentación, la salud y la nutrición de la población de las comunidades, con respeto a nuestra cultura y al ambiente. 

“2013, Año de la resistencia y la Defensa del Maíz Nativo de Oaxaca y todo el Territorio Nacional” 
Mayo 2013

Wednesday, August 21, 2013

Viaje con Acción Permanente por la Paz Pone el Foco en los Temas de la Soberanía Alimenticia y la Inmigración


por Joan Fumetti

Se ha dicho que el privilegio es invisible para los que lo tienen. Nuestro viaje a Oaxaca nos ofreció una oportunidad única de analizar nuestras vidas, la fuente de nuestra información cotidiana, y las políticas de nuestro gobierno a través de los ojos de los pueblos indígenas, cuya vida diaria se ve afectada por la nuestra.

Nuestro objetivo era escuchar, reflexionar, y aprender lo que podría significar vivir en solidaridad con las personas que están inmersas en las tradiciones y culturas que - aunque frecuentemente cuestionadas y despreciadas - siguen siendo una fuente vibrante de fuerza y visión compartida.


De esta manera, fue apropiado que un grupo de personas de Iowa se aventuraran al lugar donde el maíz fue domesticado. "El aspecto más impresionante de la historia del maíz es lo que nos muestra sobre la capacidad de los agricultores de hace 9.000 años.” (el periódico New York Times: Remarkable Creatures: Seguimiento de la ascendencia de maíz hace 9000 años). Al escuchar a los descendientes
de estos ‘pioneros de la genética, empezamos a ver a el maíz con la misma reverencia que ellos le otorgan. El maíz es la vida en Oaxaca, no sólo una mercancía. Durante nuestra delegación nos enteramos de la preocupación que tienen los Oaxaqueños por la pureza y la biodiversidad de las semillas nativas. Ellos tratan de proteger su maíz de la contaminación por el maíz transgénico que se cultiva aquí en Estados Unidos.

Sin importar nuestra postura sobre el sistema alimenticio de los Estados Unidos, fue evidente que las voces que escuchamos tienen que ser parte de la conversación en curso. Una 'talla única' no es una buena política agrícola en un mundo con contextos tan diferentes: contextos culturales, geográficos y regionales. Tenemos que ampliar la conversación para que los intereses corporativos y gubernamentales de los Estados Unidos sean cada vez más sensibles a estas realidades humanas.

Nuestro estudio sobre las raíces de la inmigración nos reveló los efectos devastadores que el TLCAN ha tenido en el sector agropecuario mexicano y que afecta a los campesinos oaxaqueños en particular. La gran mayoría de los productores oaxaqueños cultiva el maíz para el consumo local y la demanda siempre ha sido alta. Cuando el maíz barato estadounidense inundó el mercado mexicano después del TLCAN, los agricultores locales no pudieron competir por una parte del mercado. Las comunidades se fragmentaron cuando los hombres, particularmente, sentían que su única opción para obtener ingresos sostenibles era la migración. Muchos de ellos vienen a los Estados Unidos donde trabajan en nuestro sector agrícola, tan incansablemente como habían trabajado en sus tierras

La hospitalidad acogedora que nos ofrecieron las mujeres de una cooperativa de tejedoras fue conmovedora (tanto en el pueblo como en las casas donde nos alojaron, los hombres estaban notablemente ausentes.) Ellas forman un grupo fuerte y resistente del cual nos enamoramos.

Todo esto nos obliga a compartir la historia real de la migración, y el hecho de que la migración rompe los corazones de las comunidades. La gente, en general, quiere quedarse en casa con sus familias y ganarse la vida a través de un trabajo digno.

Regresamos a casa enriquecidos y con ganas de compartir nuestras reflexiones. Al compartir con otros, esperamos que los lazos que hemos observado y experimentado ayuden a los demás a comprender la importancia de enfrentar el tema de la inmigración y de los sistemas de producción de comida de una manera compasiva y sensata.


Friday, May 24, 2013

Monsanto y los Transgénicos: Resistencia Global


Monsanto ha sido tristemente célebre al rededor del mundo y México no es la excepción. Aquí, en el lugar de nacimiento del maíz, Monsanto ha incrementado su dominio en la industria de la comida cada vez más. Esto ha creado cambios que han afectado la dieta de los mexicanos, su salud, su modo de vida y su habilidad para sobrevivir.Pero en Estados Unidos, Monsanto tampoco ha hecho muchas cosas buenas, y los transgénicos se han vuelto un importante tema de discusión. Por muchos años los estadounidenses han debatido los efectos de la contaminación de campos no-transgénicos y los efectos de los transgénicos en la salud de los humanos y los animales. Actualmente los transgénicos son un tema muy importante en el debate acerca de la Propuesta de Ley de la Comida y el Campo (Food and Farm Bill).
Esta propuesta de ley, aprobada en el congreso cada cinco años, decide las políticas que se adoptarán en Estados Unidos acerca de la comida y la agricultura, y tienen un efecto muy severo alrededor del mundo. En estos momentos, el congreso Estadounidense está debatiendo los detalles de esta propuesta de ley y discutiendo varias enmiendas. Una de las más controversiales, se llama la Enmienda de King.

Aprobada el 15 de Mayo por el Comité de Agricultura de la Casa de Representantes de Estados Unidos, la Enmienda King podría quitarle el derecho a los estados de pasar leyes para etiquetar las comidas transgénicas. Activistas estadounidenses creen que la enmienda es el resultado de los esfuerzos de cabildeo de Monsanto, la corporación líder de transgénicos en el mundo.

Actualmente 26 estados – como California, Washington, Vermont, Maine y Connecticut – tienen propuestas de ley o iniciativas de voto participativo relacionadas con el tema de los transgénicos. Monsanto ha amenazado con demandar a los estados que pasen estas iniciativas y está tomando acción al nivel federal - usando la Enmienda King - para ponerle un fin a estos esfuerzos. El Senado estadounidense ya votó en contra de las propuestas que proteger el derecho de los estados de pasar leyes de etiqueta para productos transgénicos. Esto ocurre aunque sesenta y cuatro países alrededor del mundo ya tienen leyes para etiquetar comidas transgénicas, incluyendo a toda la Unión Europea, Rusia, China, Australia, Sur África y Siria.

Otra polémica en Estados Unidos es que el año pasado el Acta de “Protección a Monsanto” le garantizó inmunidad federal a la industria de la biotécnica cuando ellos planten cultivos transgénicos que todavía no estén aprobados por la ley. Bajo esta acta el Secretario de Agricultura está obligado a dar un permiso temporal para la cultivación de cultivos transgénicos aun si la Corte Federal ordena que se paren los cultivos hasta que se hagan estudios de impacto ambiental. En un esfuerzo para detener el “Acta de Protección a Monsanto”,  el Senador Merkley ha propuesto la Enmienda #978 en la Propuesta de la Comida y el Campo.

Monsanto y los transgénicos también son temas de preocupación en otros países.

En Colombia, Monsanto proporciona RoundUp Ultra (un herbicida letal de glifosfato) para que sea usado en las fumigaciones para erradicación de drogas del Plan Colombia. Las fumigaciones han tenido consecuencias devastadoras como la destrucción de cultivos legítimos de los campesinos, la destrucción del medio ambiente y graves problemas de salud.

En India, el uso de las semillas de algodón de Monsanto ha resultado en una terrible tragedia. Más de 100 campesinos se han suicidado al encontrarse en una situación de deuda extrema por usar las semillas de Monsanto. Aunque compraron las semillas de Monsanto bajo las promesas de una mayor producción y un incremento en las ganancias, los campesinos terminaron con una producción 5 veces menores que la que tenían usualmente y un ingreso 7 veces mas bajo.

Los transgénicos y México


Los mexicanos están preocupados acerca del tema de los transgénicos, particularmente por el tema del maíz transgénico. Se cree que el maíz fue domesticado por primera vez en Oaxaca, México, hace más de 8,000 años. Esta creencia está apoyada por la extraordinaria biodiversidad del maíz en México (cientos de variedades) y  por el descubrimiento de las Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla, en los Valles Centrales de Oaxaca. En estas cuevas, los científicos encontraron evidencia de la transición de los humanos que era nómadas (cazando y juntando comida) a humanos que empezaron a producir su propia comida. De acuerdo con la UNESCO:

“Las Semillas de Cucurbitaceae, de más de diez mil años de edad, que se encontraron en la cueva Guilá Naquitz, son consideradas las semillas más antiguas, que se han hallado, que demuestran evidencia de la domesticación de las plantas en el continente; mientras que fragmentos de maíz en la misma cueva demuestran la evidencia más antigua de la domesticación del maíz. El panorama cultural de la Cuevas Prehistóricas de Yagul y Mitla demuestran la conexión entre el hombre y la naturaleza, que dió como origen la domesticación de las plantas de Norte America, y que permitió el establecimiento de las civilizaciones Mesoamericanas”.

Las semillas transgénicas representan una amenaza para la biodiversidad del maíz. De acuerdo con el Instituto World Watch:


“Un centro de origen contiene las formas mas antiguas de una planta y de sus familiares silvestres. Es un banco de material genético del que depende el mundo para mejorar y refrescar el material genético de las plantas. Las variedades nativas de maíz de México son un tesoro conformado por genes, útiles para reproducir plantas que se pueden ajustar al cambio de clima y para las necesidades nutritivas de los humanos. Los científicos se preocupan de que si estas plantas se infectan con transgénicos, y si los genes artificiales persisten, se podrían contaminar seriamente, y posiblemente podrían acabar por completo con las bases genéticas naturales de uno de los cultivos más importantes del mundo. Aunque los transgénicos son creados por los humanos, son organismos vivos, con la capacidad de reproducción. Una vez se liberan los transgénicos, dejan de estar bajo el control de los humanos. Son una nueva forma de polución, una que es difícil de detectar y que es completamente invisible.”


El maíz es increíblemente importante para los mexicanos. Es la comida principal y uno de los símbolos culturales más importantes para el país. El maíz sostiene a los pueblos indígenas espiritualmente, físicamente, y económicamente. El maíz fue la comida principal de los Mayas y los Aztecas, quienes veneraron la planta por lo menos desde el año 5000 D.C.

El 29 de Noviembre del 2001, la revista científica Nature publicó una historia acerca de la contaminación transgénica del maíz nativo de Oaxaca, a pesar de que en aquel entonces existía un moratorio impuesto por el gobierno Mexicano en los cultivos de transgénicos. Aún con los efectos negativos de esta contaminación, el expresidente Felipe Calderón, abrió las puertas de México a Monsanto, DuPont y Dow, permitiéndoles cultivar maíz transgénico en varios estados del Norte de México. Desde entonces, los transgénicos han tenido una presencia cada día más fuerte en el país.

Con el objetivo de exponer las “agresiones en contra del maíz nativo y la gente del maíz”, diferentes organizaciones se reunieron en Oaxaca por dos días para la pre-audiencia del Tribunal Permanente de los Pueblos acerca de los “transgénicos y la contaminación del maíz nativo (el tribunal Permanente de los Pueblos es un tribunal internacional de opinión que investiga casos de violaciones de derechos humanos, para establecer un precedente en acciones legales del futuro)”.

Diferentes organizaciones y campesinos dieron su testimonio acerca de cómo los transgénicos están afectando a sus comunidades. Algunos de los temas centrales de estos testimonios fueron el apoyo del gobierno Mexicano para el uso de los transgénicos, la deterioración del apoyo gubernamental al campo Mexicano, la amenaza a la biodiversidad el maíz, la contaminación de campos no transgénicos, la importancia del maíz en la identidad y cultura de los mexicanos, y la corrupción de los científicos contratados por la agro-industria. Haga click aquí para leer la opinión final del juez acerca de estos temas.

La resistencia y la preocupación acerca de los transgénicos ocurren a nivel mundial. Las implicaciones del consumo de transgénicos no están claras. La contaminación por parte de los transgénicos es una realidad en muchos lugares de nuestro planeta. La sobrevivencia de pequeños productores campesinos y de comunidades indígenas esta en peligro (pues los productos de los transgénicos producen semillas infértiles).

Este viernes se han programado más de 400 protestas en contra de Monsato en 49 países. Como personas que luchan por la justicia tenemos la responsabilidad de pensar como estos temas nos afectan a nivel local, como también de cómo las corporaciones de Estados Unidos, como Monsanto, están afectando al resto del mundo.


Usted puede hacer algo al participar en las siguientes campañas:
  •  Participe en una marcha contra Monsanto hoy o este fin de semana (encuentre el evento más cercano a usted aquí. La información esta en inglés)
  • Abogue para abolir el Acta de Protección para Monsanto (petición en inglés)
  • Contacte a sus representantes para prevenir que se pase la enmienda King de la Protesta de Ley del Campo (Farm Bill) - (petición en inglés)
  • Apoye las enmiendas del la Propuesta de Ley del Campo (Farm Bill) que protegen el medio ambiente y que apoyan a las familias que se dedican a la agricultura (Artículo en inglés)
  •  Compre vegetales y frutas no transgénicos y orgánicos 
  • Participe en una delegación de Acción Permanente por la Paz (APP) en Oaxaca, México, para aprender más acerca de Monsanto y el libre comercio.