Monday, July 29, 2013

"The Best and Most Meaningful Experience of My Life Thus Far"/"La Mejor y Más Significativa Experiencia de Mi Vida Hasta Ahora"


By Chandler Hillebert, Witness for Peace delegate to Cuba

My trip to Cuba in the summer of 2012 was by far the best and most meaningful experience of my life thus far. I stumbled upon this program by accident; but I couldn’t be more thrilled that Washburn University with the help of the Martin Luther King Center, and Witness for Peace created this program. This journey to Cuba was extremely special to me seeing as I am of Cuban decent. My grandfather and uncle were born in Cuba and lived there with my great grandparents until they were teenagers. Without this program and the above mentioned organizations I may have never had the chance to visit Cuba and I am very grateful for the work that they did to make this dream a reality.

            The two weeks I spent in Cuba were unforgettable! The people I met were so kind and welcoming; and the country itself was so different from what I had imagined. Everything I had heard about Cuba from the news or in my history classes painted it as being such an oppressed and sad country. What I experienced in my time there without a doubt shed a new light on my opinion of the country.

            Cuba is a beautiful country full of some of the most warm hearted people I have ever had the pleasure of meeting. Our delegation was provided with several opportunities to listen to speakers who were able to share information on a variety of topics ranging from the economy to sharing their own personal opinions on life in Cuba. My delegation also visited museums, historical sights, schools, restaurants, and theaters all around Cuba. On one of our outings I was even able to walk past my grandfather’s childhood home. This experience was so important for not only me, but for my whole family!

It is hard to explain just how eye opening and life changing this whole experience was, and I feel blessed to have met such amazing people along the way. I was happily surprised that every individual was so open and willing to share any and everything with me. I felt so comfortable the whole time I was in Cuba, and I would really love to thank all of the staff that worked with us. I became very close with all of those who were involved in my delegation. It was an amazing experience and I wouldn’t have learned as much if it weren’t for the help of the MLK Center, Witness for Peace, and all of the professors and students that accompanied me.

The relationships that I formed and the people that I met were by far the best part of my trip. Without the internet and our phones we were forced to have real conversations and to really take the time to interact with people around us. Some nights I would spend time with the other students in the center, other nights we would join the boys in front playing dominos, or go and have ice cream across the street. No matter what I was doing I was always surrounded by such kind people.

During one of our dinners at a local Paladar we met some students from the university. It was great to talk to people our own age and I really enjoyed meeting them and experiencing what it is like to be a young adult in Cuba. Some of the students even took the time to walk with us down on the Malecon and tried to teach us to dance!  I realized that although Cuban people may not have things they have a great sense of community and respect for one another.

It was such an amazing thing to be able to see where my family came from and I truly appreciate this opportunity. I can honestly say that I miss Cuba. I am so happy to have formed such great relationships during my time in Cuba, and I am lucky to be able to communicate with some of these people still today. I would love more than anything to go back again! I learned so much on my trip and I hope that others can have the same opportunity that I did. I would love to see relations between Cuba and the United States change one day so that more people can visit Cuba and experience the beauty of the country and its people. Cuba, my experiences, and the individuals I met will forever have a special place in my heart.

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Por Chandler Hillebert, delegada de Acción Permanente por la Paz a Cuba

Mi viaje a Cuba en el verano del 2012 fue por lejos la mejor y más significativa experiencia de mi vida hasta ahora. Me encontré con este programa por accidente, pero no pude haber estado más emocionada de la Universidad de Washburn, con la ayuda del Centro Martin Luther King, y Acción Permanente por la Paz hayan creado este programa. Este viaje a Cuba fue muy especial para mí, ya que soy de ascendencia cubana. Mi abuelo y mi tío nacieron en Cuba y vivieron ahí con mis bisabuelos hasta que fueron adolescentes. Sin este programa ni las organizaciones antes mencionadas puede que nunca hubiese tenido la oportunidad de visitar Cuba y estoy muy agradecida por el trabajo que hicieron para hacer que este sueño se hiciera realidad.

¡Las dos semanas que pasé en Cuba fueron inolvidables! La gente que conocí fue muy amable y acogedora, y el país en sí era muy diferente a lo que había imaginado. Todo lo que había oído hablar de Cuba en las noticias o en mis clases de historia lo pintaban como un país muy oprimido y triste. Lo que experimenté en mi tiempo ahí sin lugar a dudas creó una nueva luz sobre mi opinión acerca del país.

Cuba es un país hermoso lleno de algunas de las personas con mejor corazón que he tenido el placer de conocer. Nuestra delegación proporcionó varias oportunidades de escuchar a oradores que fueron capaces de compartir información sobre una variedad de temas que iban desde la economía hasta sus propias opiniones personales sobre la vida en Cuba. Mi delegación también visitó museos, lugares históricos, escuelas, restaurantes y teatros por toda Cuba. En una de nuestras salidas, incluso tuve la oportunidad de pasar por delante de casa de infancia de mi abuelo. ¡Esta experiencia fue muy importante, no sólo para mí, sino para toda mi familia!

Es difícil explicar cómo esta experiencia me abrió los ojos y cambió mi vida, y me siento bendecida de haber conocido a gente tan maravillosa en el camino. Me sorprendió gratamente que cada individuo fuera tan abierto y dispuesto a compartir cualquier cosa conmigo. Me sentí muy cómoda durante todo el tiempo que estuve en Cuba, y realmente me gustaría dar las gracias a todo el personal que trabajó con nosotros. Me hice muy cercana a todos los que estuvieron involucrados en mi delegación. Fue una experiencia increíble y no habría aprendido tanto si no hubiera sido por la ayuda del Centro Martin Luther King, Acción Permanente por la paz, y todos los profesores y estudiantes que me acompañaron.

Las relaciones que creé y la gente que conocí fueron por lejos la mejor parte de mi viaje. Sin  internet ni teléfonos nos vimos en la obligación a tener conversaciones reales y realmente tomar el tiempo para interactuar con las personas que nos rodean. Algunas noches me gustaba pasar tiempo con los otros estudiantes en el centro, otras noches que me unía a los chicos de en frente a jugar dominó, o iba a comer un helado al otro lado de la calle. Si importar lo que estuviera haciendo, siempre estuve rodeada de gente muy amable.

Durante una de nuestras cenas en un Paladar local nos reunimos con algunos estudiantes de la universidad. Fue genial hablar con personas de nuestra edad y me gustó mucho conocerlos y experimentar lo que es ser un adulto joven en Cuba. Algunos de los estudiantes, incluso se tomaron el tiempo para caminar con nosotros por el Malecón y
¡trataron de enseñarnos a bailar! Me di cuenta de que, puede que los cubanos no tengan cosas materiales, tienen un gran sentido de comunidad y respeto el uno por el otro.


Fue algo muy maravilloso ser capaz de ver donde viene mi familia y realmente aprecio esta oportunidad. Honestamente puedo decir que echo de menos Cuba. Estoy muy contenta de haber formado grandes relaciones durante mi estancia en Cuba, y tengo la suerte de ser capaz de comunicarme con algunas de estas personas hasta el día de hoy.
¡Me gustaría más que cualquier cosa volver de nuevo! Aprendí mucho durante mi viaje y espero que otros puedan tener la misma oportunidad que yo. Me encantaría ver que las relaciones entre Cuba y Estados Unidos cambien algún día para que más personas puedan visitar Cuba y disfrutar de la belleza del país y su gente. Cuba, mis experiencias, y las personas que conocí siempre tendrán un lugar muy especial en mi corazón.

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